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Desde ese momento, pudo oír la voz de Dios con bastante claridad, y en este caso, Dios le indicó que fuera a Varsovia y que ingresara en un convento allí. La rechazaron en numerosos conventos, poniendo a prueba su paciencia. Finalmente, la aceptaron en la Congregación de las Hermanas de Nuestra Señora de la Misericordia.
Desde los 20 años, trabajó como cocinera, jardinera y portera del convento. Si bien su vida fue común en muchos sentidos, mantuvo un diálogo estrecho con Nuestro Señor y con Nuestra Señora, y plasmó esas conversaciones en sus diarios, publicados tras su muerte.
Se enfrentó a luchas espirituales y físicas. Sus luchas espirituales no sólo consistieron en dudas serias sobre su vocación, sino en un intenso tormento espiritual con relación a su fe. A partir de ellas, sin embargo, pudo crecer en su confianza en Dios, así como en su amor por Nuestra Señora.
A los 31 años, contrajo la tuberculosis. No logró vencer a la enfermedad pero, con gran valentía y confianza en Dios, logró aprovecharla para hacer sacrificios por quienes no eran capaces o no podían hacerlos por sí mismos.
Falleció el 5 de octubre de 1938. Su misión correspondió al nombre de su convento: había sido llamada para transmitir al prójimo la gran misericordia que Dios tiene por nosotros.
La vida de Santa Faustina muestra a los peregrinos de la JMJ08 cómo ejercitar el don de la ciencia del Espíritu, poniendo confiadamente el mensaje de la Misericordia Divina al servicio de toda la humanidad. Los peregrinos de la JMJ08 pueden rogarle por la gracia de orar sinceramente con las palabras ?Jesús, en Ti confío?. Puede orar específicamente para saber que el perdón de Jesús le librará de la carga de sus pecados y su culpa a través del Sacramento de la Confesión.
Santa Faustina, testigo de la misericordia y compasión de Dios - ruega por nosotros.
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