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El 5 de julio de 1902, Alessandro Serenelli, de 19 años, encontró a María, de 11, cosiendo sola mientras cuidaba a su hermanita Teresa, que dormía. Después de varios intentos fallidos, Serenelli trató de obligar a María a tener una relación sexual y la amenazó con matarla si no se entregaba. María le imploró diciéndole que se estaba arriesgando a la condena eterna. Alessandro empezó a estrangular a María, que se negaba a entregarse mientras le decía que prefería morir antes que hacerlo. Enfurecido, Alessandro le asestó 11 puñaladas. Casi muerta, María se arrastró hasta la puerta mientras su agresor la seguía apuñalando.
Fue operada, pero las heridas resultaron letales. Al día siguiente, el cura párroco de Nettuno le trajo el Viaticum (la Sagrada Comunión a la hora de la muerte) y le preguntó si perdonaba a Alessandro. "¡Sí! ¡Sí!" respondió. "¡Por el amor de Jesús lo perdono y quiero que esté conmigo en el Cielo!"
El 6 de julio, tras 20 horas de doloroso sufrimiento, María murió.
Alessandro Serenelli fue condenado a 30 años de cárcel, de los cuales pasó los primeros ocho sin mostrar signos de arrepentimiento por el delito cometido. El 10 de octubre de 1910, reveló que, mientras estaba acostado en la litera de su celda, María Goretti se le apareció en un sueño y le entregó lirios blancos que se convirtieron en llamas cuando los tomó en sus brazos. Poco después, confesó su culpa y la inocencia y virtud de su víctima.
Cuando el Papa Pío XII la declaró santa el 24 de junio de 1950, tanto la madre de María como su asesino estuvieron presentes en su canonización. A pesar de su juventud, Santa María Goretti mostró los dones del justo juicio y el temor del Señor. Los peregrinos de la JMJ08 pueden orar a esta joven niña por la gracia de vivir modestamente, con afecto puro y amor en sus relaciones.
Santa María Goretti, testigo de castidad y perdón - ruega por nosotros.
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